Un empleado promedio en Bogotá tarda 51,3 minutos en llegar de su casa al trabajo. Y no es el peor caso: el 23% de las personas supera los 80 minutos por trayecto. Multiplica eso por dos (ida y vuelta) y por los días hábiles del mes, y tienes decenas de horas por empleado que no están en la oficina, no están en casa, y — si el transporte no es confiable — tampoco están llegando a tiempo.
Ese tiempo casi nunca se mide como un costo de la empresa. Pero lo es.
El dato que la mayoría de las empresas no calcula
Con 51,3 minutos por trayecto como promedio, un empleado que se moviliza en transporte público o particular pierde cerca de 1,7 horas diarias solo en desplazamiento. Para el 23% que supera los 80 minutos por trayecto, la cifra sube a 2,7 horas diarias o más. En un mes de 22 días hábiles, eso es entre 37 y 59 horas mensuales — más de una semana laboral completa — que el empleado invierte únicamente en llegar y volver del trabajo.
A esto se suma el contexto de 2026: la jornada laboral legal en Colombia bajó a 42 horas semanales desde el 15 de julio, como parte de la Ley 2101 de 2021. Es decir, mientras el país reduce formalmente las horas de trabajo para cuidar el bienestar del empleado, el tiempo de transporte no reducido se vuelve proporcionalmente más pesado dentro del día — y más visible como fuente de desgaste.
No es solo tiempo: es riesgo operativo
El tiempo de desplazamiento no es un dato aislado de bienestar — tiene consecuencias operativas directas:
- Tardanza e impuntualidad: trayectos largos y variables (tráfico, clima, fallas en transporte público) generan llegadas tarde que afectan turnos, atención al cliente o líneas de producción con horario fijo.
- Fatiga antes de empezar el turno: un empleado que ya acumuló 80+ minutos de trayecto llega con menos energía que uno que tomó una ruta empresarial directa y predecible.
- Rotación de personal: en sectores como call centers y BPO, la distancia y duración del trayecto es una de las razones más citadas de renuncia temprana — perder un empleado en los primeros meses cuesta mucho más que el transporte que lo hubiera retenido.
- Ausentismo: cuando el transporte público falla (paros, bloqueos, sobrecupo), la inasistencia sube — un riesgo que una ruta empresarial dedicada elimina casi por completo.
Cómo se traduce esto en un número que sí puedes usar
No hace falta calcular el “costo exacto” del tiempo de transporte como si fuera tiempo pagado — legalmente no lo es. Pero sí puedes calcular su impacto indirecto con datos que ya tienes:
- Tardanzas mensuales atribuibles a transporte (compáralas con las de empleados que ya usan ruta empresarial).
- Rotación en los primeros 90 días, segmentada por distancia de vivienda a la sede.
- Ausentismo en días de paro de transporte público o alta congestión, comparado con un día normal.
- Horas de trayecto reales vs. las que asumías — la mayoría de las empresas subestima este número porque nunca lo ha medido con datos de ruta reales, solo con la percepción del empleado.
Ese último punto es el que más cambia cuando una empresa contrata transporte empresarial con reportes: dejas de asumir cuánto tarda tu gente en llegar y empiezas a saberlo, ruta por ruta, con datos de movilización reales en vez de estimaciones.
Qué debe reportarte tu proveedor de transporte (y qué normalmente no te dice)
La mayoría de los contratos de transporte empresarial solo entregan una factura mensual. Lo que realmente necesitas para tomar decisiones es:
- Tiempo real de trayecto por ruta (no el estimado en el contrato)
- Variación del tiempo de trayecto según franja horaria
- Comparación entre rutas para identificar cuáles están perdiendo tiempo por trazado ineficiente
- Puntualidad de llegada vs. hora programada del turno
Sin estos datos, una empresa puede estar pagando por una ruta que, en la práctica, le está costando productividad sin que nadie lo note.
Preguntas frecuentes
¿Cómo sé si mi empresa está perdiendo tiempo/dinero en el transporte actual?
Compara tardanzas y ausentismo entre empleados que usan transporte propio/público vs. quienes ya tienen ruta empresarial. La diferencia suele ser más grande de lo que se asume.
¿El transporte empresarial elimina completamente el problema?
Lo reduce de forma significativa al hacer el trayecto predecible y directo, pero el beneficio real depende de que la ruta esté bien diseñada — de ahí la importancia de medir tiempos reales, no solo contratar el servicio.
¿Qué tan rápido se ve el impacto en indicadores como rotación o ausentismo?
Generalmente en el primer trimestre ya se observan diferencias medibles en puntualidad; rotación y ausentismo requieren un poco más de tiempo (2-3 meses) para mostrar tendencia.
Conclusión
El tiempo de transporte de tus empleados no aparece en ningún estado financiero, pero afecta la puntualidad, la energía con la que llegan, y en muchos casos, si se quedan o no en la empresa. La diferencia entre gestionar esto a ciegas o con datos reales está en el reporte que tu proveedor de transporte te entrega — no todos lo hacen. En Estarter medimos el tiempo real de cada ruta para que tomes esa decisión con información, no con suposiciones.